lunes, 4 de marzo de 2013

Sobre Glosa


Sobre Saer: Glosa.

En términos generales, la crítica ha vinculado la obra inicial de Saer con las líneas realistas inauguradas en la literatura argentina a partir de 1955[1], aunque reconociendo en él preocupaciones formales mayores que en otros escritores de esta etapa.
Su ubicación dentro de la estética narrativa prescinde de la mediación sociocultural de Buenos Aires y efectúa un pasaje directo del grupo de referencia provincial, con excepciones de Borges o JL Ortiz, a líneas de narrativa europea y norteamericana.
Cuando lo local emerge en los textos de Saer, sólo lo hace temáticamente, como inscripción geográfica de un universo narrativo intensamente preocupado por asentar sus propias  condiciones de universalidad cultural, conectando su escritura con un referente literario externo y cosmopolita. La ficción se constituye, por tanto, dentro del espacio definido por este cruce de una temática ligada a una realidad nacional o local, y orientada a su representación, y un sistema de representación en virtud del cual esa realidad requiere, para enunciarse, el marco referencial que proporcionan literaturas foráneas. En este sentido, Sarlo denomina esta particularidad como un regionalismo no regionalista, y Gramuglio sostiene que esta poética que se construye a partir de cuatro rasgos claves: 1) la remisión a Santa Fe  y sus alrededores, 2) el descentramiento del sistema literario argentino, 3) su vinculación con la tradición de la fundación literaria de espacios, 4) la configuración de su mundo narrativo como reservorio de experiencias y recuerdos.
            La peculiar densidad que adquiere el sistema narrativo de Saer surge, en principio, de la descripción permanente que ofrecen los textos de sus propios mecanismos constructivos. Este minucioso trabajo textual que ejecuta en la escritura o sólo conlleva una reflexión sistemática sobre las técnicas, los significados y la modalidad funcional de los textos elegidos, sino que, al mismo tiempo, también va recorriendo un amplio espectro de problemas constitutivos de toda teoría literaria, entre los que se destaca fundamentalmente el problema de la representaci6n, y, ligado a él, el de las distintas inflexiones que asume el concepto de realismo.
La crítica señala que es posible leer Glosa al cumpleaños de Wasigthon Noriega como una referencia al banquete de Platón, siendo este un ejemplo de uno de los elementos planteados para vincularse con la literatura universal.  A través del diálogo entre Leto y el matemático, se intenta reconstruir lo sucedido en el cumpleaños. Pero como ninguno estuvo allí, el matemático cuenta lo que le contó Botón, personaje que sí asistió pero del que el lector no puede más que dudar ya que su versión de los hechos es en parte errónea. Este hecho, es aprovechado para problematizar la estética realista, mediante la confrontación entre realidad y recuerdo de esa realidad.
Asimismo, el relato juega con la linealidad del tiempo realista, y con la figura de narrador, ya que llega a cierto punto es imposible identificarlo entre los varios que coexisten en la narración: Leto, el matemático, Botón, Tomatis, y el narrador en sí. El tiempo presente no es identificable, los hechos son de 1961, pero acciones futuras sobre la vida de Leto, Tomatis y el matemático son contadas como hechos pasados.
Esta complejidad, es planteada desde el título, ya que “glosa” refiere a la yuxtaposición de interpretaciones y agregados. Incluso la dedicatoria y el epígrafe confluyen en esta problematización. Así, la dedicatoria hace alusión al banquete, a la comedia y al tiempo con la cita de Faulkner: “but then time is your misfortune father said”, abriendo la novela al recuerdo como temática.
El epígrafe :  “En uno que se moría / Mi propia muerte no vi, / Pero en fiebre y geometría / Se me fue pasando el día / Y ahora me velan a mí”, señala este juego con el tiempo, pero también se configura como una unidad de nexo temporal que mueve al lector a plantearse el juego de narradores, ya que los versos pertenecen a Tomatis, quien se los regala a el matemático en el segunda parte del libro, y este luego los descubre olvidadas en su billetera muchos años después.
En sentido amplio, Glosa puede ser pensada como una comedia, o mejor, como una novela que tiene un tono de comedia ya que evoca y se vale de sus recursos típicos, situaciones grotescas, exabruptos, malentendidos, absurdos, etc.
El narrador omnisciente de Glosa, funciona como personaje autónomo, puesto que si bien no es identificable se diferencia de los otros. En mi opinión, este hecho guarda relación con su concepción de estética realista puesto que no pretende pura objetividad, sino que su familiaridad con los personajes y su habilidad para pasar del pasado al futuro y viceversa, sumado al tema de la novela sobre las “versiones” hacen que su propia narración sea leída con desconfianza. Esta estrategia narrativa se construye desde el principio en el que el narrador  utiliza el recurso de indeterminación del tiempo de la acción. Este hecho, mueve al lector a una lectura atenta, forzándolo a recibir el texto como una atípica narración realista.
¿ http://es.scribd.com/doc/93983003/Glosa? Señala algunos de los recursos que utiliza el narrador para lograr este efecto:  “la enumeración irritante y permanente de los objetos que van apareciendo en las diferentes escenas,  (…)  la desmesurada cantidad de recursivas y estructuras compuestas, que complica la unión entre un sujeto y su objeto hasta el límite de obligar al lector a la relectura constante para una interpretación acertada, (…) la intermitencia constante de los tiempos pasado y presente en una armonía total que incluso llegan a confundirse, (…) la excesiva cantidad de comas, fuera de lo común, que provoca el quiebre y la fragmentación de enunciados, (…) la constante apelación al lector, que más que una marca de oralidad es una estrategia narrativa que provoca la eterna y exasperante morosidad del avance argumental, y despoja de todo sentimiento de certeza acerca de lo que se esta relatando, (…) las incursiones en problemáticas metáfisicas y filosóficas con que el narrador irrumpe en el texto a partir de episodios efímeros”
Además, no se puede dejar de lado, el uso de cambio de grafía, el entrecomillado o el pasaje de estilo directo a indirecto para señalar los dichos de unos y otros personajes.
Abatte, concuerda con la figuración omnisciente del narrador y dice que “los narradores de Joyce y el de Saer proponen un avance espiralado y no lineal, con sus corsi e ricorsi, donde se vuelve una y otra vez sobre los mismos temas para darles otra vuelta (…) Saer se ha propuesto relatar en Glosa lo que sucede a cada instante en la cabeza de sus personajes.”  Resulta interesante su desglosamiento por niveles de la narración:
“El primer nivel de lo que cuenta el narrador corresponde al presente de la caminata, el “ahora” material que manda, en ondas constantes, ruidos, texturas, brillos y olores. Allí se pone en evidencia el carácter errático y fugaz de la experiencia en el espacio urbano; los estímulos llegan a los sentidos, se condensan al acto en alguna impresión y luego se evaporan. Como en todo paseo, la realidad se percibe como si fuera un continuo movimiento donde cada cosa nace, pasa y caduca. La modalidad discursiva predominante en este nivel es la pausa descriptiva, que permite captar ese complejo presente fenomenológico en su dimensión espacial. 
El segundo nivel del discurso corresponde al pasado de los personajes, que se desliza cada tanto en el presente. Recurrentemente, la memoria involuntaria despierta en Leto y el Matemático una serie de recuerdos un tanto traumáticos.
El tercer nivel del discurso del narrador corresponde a las conjeturas en torno a lo ocurrido en el cumpleaños de Washington Noriega. En él se suceden las versiones y especulaciones acerca de cómo fue la fiesta, sobre qué discutieron los amigos y cuál fue el sentido de las palabras de Washington sobre los mosquitos. En estos pasajes, la modalidad discursiva predominante es la digresión reflexiva. A medida que se analizan los hechos presuntamente ocurridos, se multiplican las posibilidades interpretativas y todo va perdiendo su sustancia empírica, como un mito. (…)
Un cuarto nivel del discurso: el futuro. De pronto, el tiempo narrativo se expande hacia delante y la novela cobra una fuerte dimensión histórica y política.”
            Como se ha dicho, el narrador se muestra como desconocedor de detalles, como la fecha, pero a la vez es omnisciente, y este hecho, provoca desconfianza en el lector, que espera los datos que cierren las tramas que configuran a los personajes, como el suicidio del padere de Leto. Según ¿http://es.scribd.com/doc/93983003/Glosa? “el narrador provoca que la novela se desarrolle a un paso exacerbadamente lento, moroso, cargado de conjeturas, suposiciones, fundamentos y refutaciones, recuerdos, aislamientos de conciencia que fluyen y se disgregan, fragmentación, descripción lenta y hasta innecesaria de situaciones nimias y cotidianas, él sabe la verdad; tiene la verdad en su poder y sabe que tiene que comunicarla; por más que el texto se detenga a cada línea para clausurar el progreso, a causa de la densidad vana de datos inverificables y descripciones irrisibles, el narrador sabe que llegará un momento de la narración en que tendrá que hacer partícipe al lector de “esa” verdad (...) mas “indecible”, mas “inarrable”. Una experiencia que de tan violenta y tan certera pareciera no tener lugar en esa novela (…) La época de represión, las guerrillas políticas, la masacre, las revueltas y la sangre, la persecución, la humillación y la tortura, la muerte como escape y como redención, los desaparecidos, son experiencias imposibles de narrar, realidades que no pueden expresarse, demasiado para decir, sin palabras para decirlo. El lenguaje no puede abarcar la magnitud y la violencia de ciertas experiencias y el narrador se ve imposibilitado de reproducirlas (Benjamín, 1933: 168). Por eso se narra así. Por eso el corte que percibe el lector”
El terrorismo de Estado como tema, no es independiente de los demás hechos, ya que obviamente los personajes son atravesados en su vida por la represión: Leto comete suicidio, el matemático se exilia, la relación entre Cuello y Washignton, la desaparición de Gato y Elisa, etc. Lo político es experimentado por los personajes, teniendo consecuencia en su vida. Dalmaroni y Merbilhaá señalan que “lo político, además de introducirse de manera marginal pero insistentemente, aparece ligado a las experiencias de los sujetos; por lo general no ocupa un lugar central en sus discursos ni forma parte de las acciones que realizan”.

v Imposibilidad de narrar la experiencia. Construcciones y deconstrucciones en “Glosa” de J. J. Saer: http://es.scribd.com/doc/93983003/Glosa.
v EL ESPACIO INTERTEXTUAL EN LA NARRATIVA DE JUAN JOSE SAER: INSTANCIA PRODUCTIVA, REFERENTE Y CAMPO DE TEORIZACION DE LA ESCRITURA: STERN
v El relato literario y la memoria colectiva: Pablo Dema
v Anticipo del libro: Una visión de Juan José Saer: Florencia Abbate
v Saer en dos tiempos: Sandra Contreras
v Los lugares del UGAR de Juan Jose Saer: Gambetta
v “Un aza convertido en don”. Juan Jose Saer y el ralato de la percepción: Dalmaroni y Merbilhaá.
v Mas allá del regionalismo: la transformación del paisaje. Foffani y Mancini.


[1] Para Adolfo Prieto, por ejemplo, estos relatos iniciales quedan integrados a una literatura que refleja el proceso vivido en el país durante el peronismo, y cuyas posibilidades de supervivencia parecen depender de su condición de “«documento de época o testimonio de conductas individuales”. Véase Literatura y  subdesarrollo (Rosario: Ed. Biblioteca, 1968).

lunes, 28 de enero de 2013

Raul Gonzalez Tuñon, 3 libros pa' la revolución


Raul Gonzalez Tuñon. 
La calle del agujero en la media. 1930.
Todos bailan. 1934.
La rosa blindada. 1936.

En estas tres obras de Raúl González Tuñon comprenden es posible observar el la profundización de su militancia política y como ésta influye en su poesía.
          Originalmente Tuñon pertenece al grupo de Florida. Este grupo, uno de los más importantes de la vanguardia argentina, toma forma en su oposición al grupo de Boedo y utiliza como medio editorial de difusión a la revista Martín Fierro. Otros miembros de este grupo fueron Borges, Méndez, Scalabrini, Marechal, Mariani, Girondo y varios otros autores argentinos destacados.
          Ya que Boedo y Florida se definían por oposición, que mejor que mostrar cómo veía Boedo a Florida, por ello cito a Yunque y a Barletta:
Yunque: “Boedo era la calle, Florida la torre de marfil. Bs. As., cerebro de Argentina, se vio así representada por dos grupos turbulentos, excesivos hasta la injusticia, las dos ramas estéticas que, desde el Renacimiento (…) se han ido disputando la posesión del arte. En Florida: los neogrecolatinos, los estétas, los que cultivaban un arte para minorías, hermético y vanguardista. En Boedo: los antimitológicos, los socializantes, los que iban hacia el pueblo con sus narraciones y sus poemas hoscos de palabras crudas, cargados de sangre, sudor y lágrimas, los revolucionarios”.
Barletta: “En realidad eran dos ramas opuestas de una misma inquietud compartida, despertada por la nueva situación que planteaba la triunfante revolución proletaria. Si bien se mira, los dos movimientos se complementaban como las mitades de un fruto dehiscente, los de MF querían la revolución para el arte,  y los de Claridad el arte para la revolución (...) como consecuencia los de Boedo se aplicaron a escribir mejor y Florida comprendió que no podía ser ajena a lo político. El gran resultado fue la masa de lectores construida.”
          Desde la visión de Florida, la división no era tan tajante sino que era relativizada. Por ejemplo, en 1928, en un artículo publicado en La prensa,  Borges se refiere a los grupos como una broma ideada por Mariani con el objeto de emular la actividad literaria parisina, y dice que el hubiese querido ser de Boedo, aunque los grupos fueron digitados a dedo y a el le tocó en suerte Florida.
          Un rasgo de los movimientos vanguardistas es la ruptura con los modelos literarios anteriores, lo nuevo es una de sus motivaciones, aunque la ruptura es selectiva. Dos autores son “respetados” por ambos grupos: Macedonio Fernández y Evaristo Carriego.  En cambio, Galvez si bien colabora en MF, es tenido en cuenta estéticamente sólo por Boedo.  Ambos grupos rechazan el modernismo de Lugones.
          Tuñon publica en 1926 El violín del diablo como premio por un concurso organizado por Gleizer. Este primer libro de Tuñon es el más cercano al grupo de Florida, ya que En la calle del agujero en la media lo político comienza a introducirse y este elemento era esteticamente excluido por el grupo. De hecho, Méndez, redactor de la revista, la disuelve cuando en 1928 parte del grupo intenta que por medio de esta se manifieste apoyo a Irigoyen.
          La mirada de Tuñon es la de un flaneur que recorre los márgenes, poniendo en el centro de la escena lo deshecho, fronterizo o ausente. El motivo de viaje oficia como estrategia de escritura en La calle... El libro es escrito a partir de la experiencia que recoge en luego de un viaje realizado por España y Francia, en donde participó del movimiento surrealista parisino. Financió el viaje con el premio municipal obtenido con Miércoles de ceniza, su segundo libro de 1928.
El primer poema de “La calle…” tiene carácter programático, identificándose con lo social. El yo se pluraliza, se conjuga en la certeza de un presente histórico. La encrucijada de caminos es otra metáfora que describe el sentido de la obligatoriedad que el momento presente implica: un camino debe abandonarse: aquél que recorría con sus compañeros de Florida, el otro camino desconocido y enigmático. La encrucijada es pues la del arte y su relación con la sociedad. Tuñon define en la voz del poema el giro biográfico y legitima su cambio ideológico en su programa estético.
          En La calle... su escritura se tensiona con el ingreso del concepto de revolución. Este hecho, contradictorio con la estética seguida a entonces, es conciente, hecho que se muestra con el epígrafe de Henry que funciona casi como una advertencia para el lector: el camino, la calle se abre se diferentes direcciones. El cambio es paulatino, y al menos en las obras leídas, no es total, ya que mantiene el uso del espacio marginal y la vida bohemia. El primer poema de La calle... es programático en esto, allí dice:

“¡Tener un corazon ligero! Vale decir, amar a todas las mujeres bellas.
Y una moral ligera, vale decir, andar con gitanos alegres
y dormir en un puerto un ocaso cualquiera y en otro puerto y otro
y andar con suavidad y con desenvoltura de fumador de opio.
Para que a cada paso un paisaje o una emoción o una contrariedad
nos reconcilien con la vida pequeña y su muerte pequeña.”

Los procedimientos de metaforización y metonimia de elementos de arquitectura urbana funcionan para establecer diferencias sociales que complementan esa lectura genealógica de la cultura y de sus modos de inscripción. Los espacios  de la ciudad no sólo son recorridos por la mirada atenta del poeta sino que resultan disparadores para el registro crítico de la sociedad y el operativo ideológico que también involucra el rol del poeta y la constitución de un nuevo lugar para la poesía, para el arte.
Su poesía busca un futuro social posrevolucionario nacido a causa de la miseria, leemos en el poema que da titulo a La calle...:

“Tú crees todavía en la revolución
y por el agujero que coses en tu media
sale el sol y se llena todo el cuarto de sol.”

Dice Bueno: “apuesta a la posibilidad de reconducir al arte a una nueva praxis social”. Esto se ve en los últimos versos de “Imágenes en las ventanas”:

“Pero la ventana de Francia, la ventana que yo canto y quiero, es algo así como un 14 de julio, a plazos, alegre, amiga, dicharachera.  Y cuando se fatiga demasiado se pone a meditar, como un soldadito sobre su tambor”

En donde “14 de julio” hace referencia a la Revolución francesa, ya que en esa fecha se celebra la toma de Bastilla y “cuando se fatiga demasiado se pone a meditar” retrotrae al lector al epígrafe.
El uso de nombres propios es constante en Tuñon, pueden remitir a bares, calles, obras literarias, films, personas y personajes. Estas inclusiones son parte de su estética vanguardista ya que al utilizarlas incorpora materiales que antes estaban fuera de lo poético. Por ejemplo, en “Tres poemas de algún país” aparecen Scaramouche, Francis Villon, Pied Blanc, de lo cuales no puedo reponer el último referente; el primero se trata de un personaje de comedia italiana, mezcla de capitán y arlequín, popularizado en el cine. El segundo es un poeta francés, también aventurero y de vida marginal. Son estos elementos jovialidad, marginalidad y literatura, rasgos compartidos con Tuñon y por los que los incluye como referencias estéticas.
David Viñas señala que “el momento literario que cubre desde 1930 al 43 aparece connotado por una serie de conversiones” puesto que muchos escritores e intelectuales toman rumbos, tanto ideológicos como estéticos, diferentes respecto de los que marcaban sus producciones en la década anterior. Según el autor, estas conversiones no deben pensarse como “cambios abruptos respecto de los años 20, sino como acumulaciones paulatinas de dramaticidad e incluso patetismo que emergen y prevalecen durante la llamada década infame”. En “El poema internacional” es patente el viraje de su poesía, puesto que se autoevalúa:

“y una muchacha me dijo: -Dejemos el amor para
         mañana.
Yo la seguí y ella entró al local de Sindicato y sentí vergüenza por los versos que había escrito.” (El poema Internacional)
Emerge un sujeto poético que reconoce su lugar en el pasado y justifica el cambio, Tuñon muestra entonces otro viaje: el de un sujeto que transforma su rol de caminante y bohemio en revolucionario, y Juancito Caminador se configura como su alter ego, suerte de ventriloquia literaria:

“Me parecía imposible que alguien se muriera mientras yo, ah,
mientras Juancito Caminador amaba las muchachas del verano” (Juancito Caminador)

Este viraje toma forma concreta en los libros publicados más tarde  en el contexto del levantamiento popular español y la Guerra Civil, La rosa blindada de 1936 y La muerte en Madrid de 1939. En estos últimos, González Tuñón intensificará otros recursos, como las canciones populares españolas, y tomará como referencia espacial la España en guerra que parece augurar la revolución.
Todos bailan puede ser leído como un campo de pruebas de los nuevos caminos que va tomando el poeta en el momento de pensar las relaciones de la poesía con la política y el rol que debe asumir el poeta en las circunstancias de su tiempo; un rol que supone dotar de un valor y de una función política a la propia práctica de escritura. Y se trata de un campo de pruebas puesto que este poemario es el resultado de un modo de concebir la poesía como portadora de contenidos ideológico-políticos –en Tuñón esto supone la posibilidad de la poesía de transmitir un mensaje revolucionario– apenas anunciado en los poemarios de la década del 20 y que, instaurado el sujeto como organizador textual, permite entonces la entrada al espacio poético de discursos ajenos al mismo. Estos discursos que van del slogan publicitario a la cita literaria o la frase política, anulan todo trascendentalismo e insertan la subjetividad en una actitud dialógica con el mundo. Trata de redefinir la escritura poética como un lugar que transgrede la ubicación tradicional que la institución literaria le otorga.
Una fuerte militancia política dentro del PC se enlaza a partir de estos años con su actividad periodística y su escritura literaria. La dirección de la revista CONTRA fundada en 1933 le permite instalar el debate con una encuesta sobre la relación arte/sociedad. Por la publicación de “Brigadas de choque”, es procesado y detenido durante 5 días por “incitación a la rebelión”, este poema debía ser contenido en Todos bailan.
En el primer número de Contra, Tuñon publica “Algunas opiniones que explican algunas actitudes”, allí expresa el lugar desde donde toma la palabra para explicar su adhesión a la lucha revolucionaria, puesto que “estar con los proletarios” será para González Tuñón, el resultado de una “mentalidad” que se asume y no de una condición inherente de clase. Dice:

“Hay proletarios y burgueses, y yo estoy con los proletarios, sino por mi cultura y mi condición de periodista, por, entiéndase bien, MI MENTALIDAD
REVOLUCIONARIA.
Y hay otros también que, aun siendo proletarios, pertenecen a la parte de
la burguesía porque SU MENTALIDAD ES BURGUESA”

En afinidad con esta definición, en el poema “Epitafio para la tumba de un obrero”, de Todos bailan, González Tuñón escribe acerca del lugar del intelectual que adscribe a los ideales y programas del Partido Comunista y que debe despojarse de la mentalidad de su clase de pertenencia, la burguesía, para poder unirse a la lucha obrera. Esta pretensión de asumir “una mentalidad revolucionaria” se expresa, en el poema, a partir de una operación fundamental que es el intento por recuperar “la blusa del abuelo obrero”, es decir, la posibilidad de reconquistar un lazo genealógico, que es, al mismo tiempo, un legado ideológico y político familiar:

“Porque yo pertenezco a un organismo podrido y estoy aún plantado en la burguesía. Y lucho por recuperar la blusa que usaba mi abuelo, Manuel Tuñón, en la antigua broncería de Snockel. (Epitafio para la tumba de un obrero)

Dice bueno que el poeta es entonces un genealogista que, según Foucault, “tiene la necesidad de la historia para conjurar la quimera del origen”. Las figuras de los  abuelos: el obrero del overol azul y el imaginero borracho y vagabundo, es una estrategia que le permite al autor explicar las vertientes de su poesía: los abuelos son las figuras que condensan sus elecciones poéticas. La poesía, desde esta perspectiva, debe ayudar a crear una conciencia revolucionaria y sumar adhesiones a la causa: la pregunta que se formula el autor será entonces cómo participar, desde la literatura, en la revolución.
En este sentido, esta imagen de escritor intenta responder a varias interrogaciones que, en última instancia, remiten a los vínculos posibles entre poesía y acción política: ¿cómo debe escribirse una poesía que no pierda contactos con los sucesos que vive el mundo?, ¿cuál es el rol de la poesía que busca ser un llamado a la revolución?, ¿cómo se puede ser un intelectual afiliado al comunismo y escribir, al mismo tiempo, poesía? Interrogantes de los que se desprende otro que compromete los alcances de lo escrito hasta el momento: ¿qué lugar ocupa la producción anterior en este nuevo contexto de escritura? O, dicho de otro modo, esta vez asociado a la figura de poeta: ¿cómo ligar al muchacho bohemio que se inicia en la poesía de los poemarios anteriores con este nuevo joven intelectual que asume una posición radical ligada al ideario comunista?
Siguiendo a Bueno, por medio de la idea de la revolución en los poemas, el pasado es leído en pos de ella. Su lectura se arma en la huellas que la historia no lee, en las inscripciones que muestran lo no dicho. Asimismo, determina uno de los procedimientos de la vanguardia, en ese salto de tiempo que anula continuidades se establece la ruptura de la tradición. Como muchos otros de la vanguardia, intenta a partir del fundamento de lo nuevo, incorporar elementos residuales de la cultura. El operativo de lo nuevo se pone en marcha en función de una “tradición selectiva” que opera como un juego dinámico entre los elementos residuales y los emergentes que se hibridan textualmente a partir de un sentido de fuerte oposición a la cultura dominante.
A lo largo de los poemas, González Tuñón construye un archivo de diversos sucesos mundiales del arte, la ciencia, la política, la guerra, la economía y de los personajes involucrados en ellos; un archivo que es, al mismo tiempo, una selección, y una toma de posición. Poemas como “Historia de veinte años”, “Los seis hermanos rápidos dedos en el gatillo”, “Ku Kux Klan”, “El Noy del Sucre”, “Los nueve negros de Scottsboro”, “La muerte de Koloman Wallisch”, entre otros, son representativos de esta selección. En ellos, algún suceso o personaje de la escena social o política es el desencadenante de la escritura del poema, que se constituye, de este modo, como un archivo de la historia, rescatando aquello que merece denunciarse –los hechos que delatan la violencia y la injusticia– o recordarse –las personas que han luchado en contra de ese orden injusto–. Esta estrategia, está sin duda ligada a su trabajo como periodista, su poesía se alimenta de la crónica.
La inserción de esos discursos quiebra la idea de lenguaje poético tradicional. La entrada de slogans publicitarios o consignas políticas así como cierto tono conversacional donde las voces de la calle se traducen al poema e instalan un movimiento que lleva al discurso poético a quebrar sus límites genéricos e hibridarse con los otros discursos sociales y, al mismo tiempo, redefinir su lugar o recuperar formas del pasado. El poema es entonces el lugar de encuentro, de cruce de discursos que conforman una polifonía.
Las estrategias paródicas e irónicas intentan la risa con el presupuesto ideológico de corroer el temor al poder, desarmar sus máscaras, caricaturizar sus emblemas. Este rasgo, es compartido por otros poetas a los cuales Tuñon hace mención en su poesía, por ejemplo, Francois Villon.
La intención de correr las fronteras del poema lo lleva a incorporar los procedimientos de la canción popular con el fin de conservar formas orales mediante repetición. En estos casos, el verso se hace medido y corto y aparece la rima. También utiliza el estribillo y exacerba la repetición de frases o palabras que permiten la huella en la memoria y otorga un ritmo fuerte, rápido y marcado que imprime musicalidad. Ej., los estribillos de los juegos infantiles.
La rosa blindada, de 1936, homenajea a la Insurrección de Asturias de 1934, parte de la gran rebelión socialista acontecida en España. El primer poema, “Recuerdo de Manuel Tuñon” mantiene la función de los abuelos dentro de la estética descripta, así su mención condiciona, construye la lectura orientándola hacia lucha revolucionaria:
“Así nací al socialismo, /así comunista soy,
así sería si viviera / mi abuelo Manuel Tuñon. (...)
Solí beber vino en bota / como ahora lo hago yo.
Un día dejó la fábrica  / y al otro día murió.”

El uso de la tradición española se hace patente con la inclusión de romances como “La muerte derramada” donde la repetición busca ayudar su memorización para su reproducción oral:

“Ay, venga la luz del día, / ay, venga la luz del alba,
ay, que se vean los muertos / ay, de la cuenca asturiana.
Ay, que se vean los niños, / ay, manejando las armas,
ay, de los padres caídos, / ay, en la cuenca asturiana.”

Asimismo, los hechos de la rebelión son detalladas, intensificando la mezcla genérica entre poesía y crónica iniciada en Todos bailan, por ejemplo en “Cuidado, que viene el Tercio” (donde utiliza el cuento infantil ·cuidado que viene el lobo·):
“La Legión ha entrado a España.
Hombre, cuida tu mujer,
obrero, guarda tu casa.
Mira que vienen los lobos
con el desierto en el alma”

Donde, la Legion, remiten al cuerpo militar español, uno de los Tercios que actuaba fuera de España en la guerras del norte africa, de allí, quizas, que vengan “con el desierto”.
Resulta importante señalar que en “El tren blindado de Mieres”, Tuñon expone una definición de poesía que se sintetiza lo expuesto, allí dice: “La poesía, ese equilibrio entre el recuerdo y la predicación, / entre la realidad y la fábula, / debe fijar los grandes hechos favorables.”
Finalmente, La rosa blindada no se agota en la Insurrección de Asturias, sino que la lucha es equiparada a la gran huelga campesina reprimida en Santa Cruz en los años veinte. La descripción es realizada en los mismos términos:

“En Santa Cruz, entre el mar y los montes
yo he visto el pequeño cementerio de los huelguistas fusilados.
Unos mal enterrados, en la fosa abierta por ellos,
asoman la punta del zapato con tierra y lagartijas.
Otros enterrados vivos quizas,
una mano de hueso implorante picoteada por los cuervos.”

Otro rasgo interesante del libro, son las dedicatoras: Alberto Sanchez,  Aída Lafuente, Leon Felipe, Luis Lacasa, Miguel Prieto, Enrique Azcoaga, Cesar Arconada, José Maria Navas, Paco y Felix Pita Rodriguez, Miguel Hernandez, Arturo Serrano Plaja, Pablo Neruda, Delia del Carril, Federico Garcia Lorca, Concha Mendez, Manuel Altolaguirre. La mayoría, sino todos ellos, son actores del arte español de los años 20 y 30, partidarios de la Republica, luego muertos o exiliados.

jueves, 6 de diciembre de 2012

La ciudad ausente. Piglia. II.

Hace días terminé de leer la novela, pero me ronda en la cabeza el título y me pregunto por qué la llamó así. Creo que uno de los aspectos de la novela más relevantes es una crítica al concepto de construcción de la realidad ya que la problematiza.

Junior canta con el pensamiento, canta "Entre todos me pelaron con la cero". El tango Chorra canta el desengaño de un hombre frente a las mentiras de su ex-amada, quien le había dado una imagen falsa de sí y de su familia:




"Si hace un mes me desayuno / con lo que' he sabido ayer, / no es a mí que me cachaban  / tus rebusques de mujer... / hoy me entero que tu mama / "noble viuda de un guerrero", / ¡es la chorra de más fama / que piso la treinta y tres! 

Y he sabido que el "guerrero" / que murió lleno de honor, / ni murió ni fue guerrero / como m'engrupiste vos. / está en cana prontuariado / como agente 'e la camorra, / profesor de cachiporra, / malandrín y estafador! 


Entre todos / me pelaron con la cero"

Pero... cómo lector, debo desengañarme? Hay algo oculto? No sé. Sin embargo, no logro despegarme de la duda del título.

"La ciudad ausente". La ciudad que no está. ¿Es la ciudad un tema de la novela? Yo creo que no. No me parece. En cambio, la realidad si lo es. La realidad, la percepción, lo oficial y lo clandestino (en esto si está la ciudad), creo que pueden explicarme la ausencia del título. Únicamente le encuentro explicación en la máquina, para la que la ciudad es, existe, pero está más allá y por eso, creo, está ausente. 

La máquina se alimenta de la realidad y la replica adaptándola, un juego con el cuento William Wilson, crea dobles.

Esta duplicación se articula, creo, con los nudos blancos y la adquisición del lenguaje, tal como se los presenta en la novela.

Los "nudos blancos" refieren a un núcleo de memoria que funciona como mito:

"-Hay que actuar sobre la memoria -dijo Arana-. Existen zonas de condensación, nudos blancos, es posible desatarlos, abrirlos. Son como mitos -dijo-, definen la gramática de la experiencia. Todo lo que los lingüistas han enseñado sobre el lenguaje está también en el corazón de la materia viviente- El código genético y el código verbal presentan las mismas características. A eso lo llamamos los nudos blancos. Los neurólogos de la Clínica pueden intentar la interveción, habrá que actuar sobre el cerebro"

"¿sabe cómo empezó todo? Le voy a contar. Siempre empieza así (...) yo tenía un tallercito en Azul (...) había empezado a combinar ciertas formulas, a hacer cálculos, nada muy definido, recién se empezaban a difundir las hipótesis de Gödel y de Tarski y yo las aplicaba a un receptor de radio, había logrado construir, no un transmisor, en ese entonces, sólo un grabador, tenía el ropero lleno de cintas, voces grabadas, letras, no podía transmitir, sólo podía captar, en el éter, las ondas, los recuerdos (...) Y me dijo algo que temo no explicar bien por falta de memoria, Macedonio (...):

-Que es muy interesante tratar de buscar en la música los acordes fundamentales de los cuales, tal vez, derivaría todo el universo.

Como si buscara una especie de célula primordial, el nudo blanco, el origen de las formas y de las palabras, en el rasgueo de una guitarra, en la melodía que se repite y se repite sin terminar. Un núcleo que es el origen de todas las voces y de todas las historias, una lengua común que está como grabada en el uelo de las aves, en el caparazón de las tortugas, una forma única (...)

Había descubierto la existencia  de los núcleos verbales que preservan el recuerdo, palabras que habían sido usadas y que traían a la memoria todo el dolor. Las estaba anulando de su vocabulario, trataba  de suprimirlas y fundar una lengua privada que no tuviera ningún recuerdo adherido. Un lenguaje sin memoria, personal, él escribía y hablaba inglés y el alemán, así  que mezclaba un idioma con otro, para no rozar la piel de las palabras que había usado con Elena."

La máquina, Elena, adquiere el lenguaje como lo hace el personaje de "La nena": incorpora una secuencia que funciona como memoria y luego la adapta, la transforma recreándola, pero manteniendoalgunos tópicos. Así como en la historia de La nena se repite la estatua y el anillo, en la historia de La Maquina se repite Macedonio, el ingeniero, etc.

"Junior se recostó en el asiento. En el reloj del Museo eran las tres de la tarde. Abrió el sobre. El relato se llamaba Los nudos blancos. Una historia explosiva, las ramificaciones paranoicas de la vida en la ciudad. Por eso hay tanto control, pensó Junior, están tratando de borrar lo que se graba en la calle. La luz que brilla como un flash sobre las caras lívidas de los inocentes en la foto de los prontuarios policiales."

La historias de Elena incorporan elementos de la realidad. Creo que La Isla es una metáfora autoreferencial, de la máquina en sí. Ambas son puro lenguaje, prácticamente sin memoria e incorporan elementos de la realidad, deshechos que llegan del río a la Isla y los deja la resaca, mientras que la maquina incorpora lo clandestino de la ciudad en sus relatos.

domingo, 2 de diciembre de 2012

La ciudad ausente. Piglia.

La ciudad ausente, segunda novela de Ricardo Piglia, publicada en 1992. Está dividida en cuatro capítulos: "El encuentro", "El museo", "Pájaros mecánicos" y "En la orilla".


Es una novela rara, compleja, experimental, intrincada. Es una de esas novelas que al terminar de leerlas uno dice ¿que carajo es esto? y se queda pensando.

Inicia con la presentación de Miguel (Junior) Mac Kensey, periodista, divorciado, padre de una hija a la que ya no ve y extraña. Intentado escapar de su recuerdo recorre Argentina "con los ojos de un viajero el silgo XIX". Luego de un par de años así anda corto de efectivo y comienza a trabajar como periodista para diario El Mundo.

Desciende de ingleses, de los ingleses que, como dice Junior, inventaron el periodismo moderno mientras comerciaban o contrabandeaban en "los territorios donde todavía no había llegado la revolución industrial". Léase, por estos pagos.

En El Mundo conoce a Emilio Renzi, personaje que está en otras novelas de Piglia y que es un alter ego, tiene alguna que otra cosa autobiográfica, por ejemplo: el nombre completo de Piglia es Ricardo Emilio Piglia Renzi.

Como al pasar, la narración dice: "Renzi lo llevó a recorrer la redacción para que conociera a los otros prisioneros". Al principio lo tomé como una ironía, el diario como cárcel y sus trabajadores como prisioneros. El yugo, bah. Pero después la trama (o las tramas) se va haciendo un tanto complicada, varias narraciones se superponen, y se pasa de una a la otra al toque, a veces a cambio de párrafo, a veces a punto seguido. En una de esas líneas, la ciudad está controlada, dominada por "ellos" (después sabremos que son  militares). Son anónimos con control policial, un orden que rige. Por supuesto, hay un movimiento clandestino. Esto y "la máquina", le da, para mí, un toque de ciencia ficción, un estilo philipdickeano con atmósfera patente de censura y autocensura, de opresión, de persecución:

"En la calle los autos iban y venían. 'Vigilan siempre, aunque sea inútil', pensó Junior (...) se metió en el subte. Dirección Plaza de Mayo. Iba recostado contra el vidrio, medio dormido, se dejaba mover por el vaivén del vagón. Se miran unos a otros, los giles, van bajo tierra para eso. Una vieja iba parada, la cara hinchada de llorar. Gente sencilla, proletas vestidos de salir, ropa moderna, de Taiwan. Parejas tomadas de la mano, vigilando por el espejo del vidrio. Los morochos. Los peronios, como decía Renzi. 'Entre todos me pelaron con la cero', cantó Junior en silencio. Soy el mudo. Canto con el pensamiento."

Junior se hace cargo de las investigaciones especiales del diario. Es un investigador. La novela, tiene también algo de policial, motiva al lector con intriga, lo mueve a reflexionar qué es lo que está leyendo, es autoreferencial y está construida con muchas referencias a otras obras. La historia Macedonio Fernandez es parte de la novela. La historia de Macedonio y Elena, su difunta esposa, son parte del argumento y ellos son personajes. La muerte de Elena es uno de los pilares estructurales macedonianos. Ella es La Eterna, una suerte de Beatriz que en tanto muerta y ausente, esta presente en casi todas las obras de Macedonio.


En la novela, cerca del final se cuela un fin de párrafo, resaltado en bastardilla. Dice: Nada dejó que no doliera. Es un verso de Macedonio que dice:

Amor se fue, mientras duró
de todo hizo placer.
Cuando se fue
nada dejo que no doliera.

Hay varios libros de Macedonio que son importantes, de hecho, él es importante en literatura argentina. En la época de rencillas literarias porteñas entre Boedo y Florida, allá por la década de 1920, los grupos se peleaban por su apadrinamiento. En vida, publicó muy poco (se sabe que hay un archivo enorme todavía por descifrar -según he leído por ahí, los manuscritos son de letra indescifrable-) y cosa rara sus ahijados más famosos son los de Florida: Borges, Scalabrini, Marechal... Pero publicó en el grupo de Boedo. 

Entre sus libros, el que más importa para esta novela de Piglia es "Museo de la Novela de la Eterna". Este libro, vanguardista, consta de 56 prólogos. Si, 56. Y algunos capítulos. Lleva el subtitulo de "Primera novela buena". Y debía ser vendido junto a "Adriana Buenos Aires. Ultima novela mala" (no se si oyó hablar de la novela de Marechal: "Adán Buenos Aires"). Lo de mala y buena es así: Macedonio era antirealista, no le gustaba ni medio, hacía alucinar al lector y el quería un lector que participara de lo que leía, que estuviera consciente de la realidad de la lectura. Por lo tanto, la novela mala es realista, y la buena es otra cosa. Se imagina un tipo de lector, el salteado. No hay mucha ciencia en esto, el lector salteado es el que lee de a saltos. y para crearlo cambia la acción, la linealidad de la novela con frecuencia. Obligando al lector seguido, a leer salteado. Y esto el libro de Piglia es algo que comparte. 

Pero mejor volver a Junior y "la maquina". La máquina es noticia, y Junior la investiga. La máquina emite historias. Según Renzi, Junior había captado velozmente las primeras transmisiones defectuosas de la máquina, gracias a que su padre, un ingeniero inglés que trabajaba para el ferrocarril en la patagonia, escuchaba las emisiones de la BBC para desconectarse del medio en que vivía y alucinar con su tierra natal. Esto le recuerda Renzi la anécdota de su padre escuchando cintas de Perón grabadas en Madrid (un rasgo autobiográfico: el peronismo). Renzi dice: 

"Me acuerdo de eso, dijo Renzi, cada vez que me hablan de las grabaciones de la máquina. Sería mejor que el relato saliera directo, el narrador debe estar siempre presente. Claro que también me gusta la idea de esas historias que están como fuera del tiempo y que empiezan cada vez que uno quiere."

Dato importante ese. Las historias de la máquina están como fuera del tiempo. 

Renzi narra otra anécdota, en total cuenta tres: la de la cinta, la de "Fray Luis Beltrán" (alias de un militante peronista de la resistencia), y la de Lazlo Malamüd, un inmigrante de Europa del este que llega a Argentina siendo el mas grande experto de allá en la obra de José Hernández, lo había traducido al checo y lo recitaba de memoria, pero paradójicamente no podía hablar español coloquialmente, sino que tiene el tono gauchesco en una amalgama grotesca. Dice por ejemplo: "-No trabajar entonces muerto de pena estraoridinaria" o "Una vida desgraciada. Yo no merece tanta humillación. Viene primero el juror después la meláncolia. vierten lágrimas los ojos, pero su pena no alivia". Si se quiere, se puede ver en estos últimos dos personajes, una actualización de referentes históricos. Piglia juega con la Historia argentina, hechos, epocas, ideas se cuelan entra las narraciones y pueden ser reconstruidas por el lector.

Una mujer llama a Junior con información de la máquina, le pide que vaya a ver a Fuyita, un coreano guardia, "un pistolero" del Museo, que van a cerrar. La máquina, dice la mujer, "está conectada; ni ella lo sabe. No se puede desligar, sabe que tiene que hablar conmigo, pero no se da cuenta de lo que pasa". La máquina es una mujer conectada a algo. Dice Renzi sobre Malamüd: 

"Siempre pensé que ese hombre que trataba de expresarse en una lengua de la que sólo conocía su mayor poema, era una metáfora perfecta de la máquina de Macedonio. Contar con palabras perdidas la historia de todos, narrar en una lengua extranjera.
-¿Ves? Me dieron esto -le dijo a Junior, y le mostró un casete-. Un relato extrañisimo. La historia de un hombre que no tiene palabras para nombrar el horror. Algunos dicen que es falso, otros dicen que la pura verdad. Los tonos del habla, un documento duro, que viene directo de la realidad. Está lleno de copias en la ciudad. Las hacen en Avellaneda, en talleres clandestinos de la provincia, en los sótanos del Mercado del Plata, en el subte de 9 de Julio. Dicen que son falsos, pero así no la van a parar -se reía Renzi-. Si empezó con Cambaceres, la novela argentina, el verso patrio, sobre eso tenés que escribir, Junior, ¿qué estás esperando?.
-Hay una mujer -dijo Junior-. Me llama por teléfono, me pasa información. Ahora dice que vaya a un hotel, el Majestic, en Piedras y Avenida de Mayo, hay un tipo ahí, un tal Fuyita, un coreano que trabaja de seguridad, el sereno. No se, por ahí trabaja para la policía.
-En este país los que no están presos trabajan para la policía -dijo Renzi-. Incluidos los ladrones." 

Junior va a ver a Fuyita. No lo encuentra. En su lugar está Lucía Joyce. Antes ocurre un incidente con el portero, Junior parece un tipo duro, un detective de novela negra. Joyce, el nombre es clave, James Joyce, autor de Ulises. Tuvo una hija, bailarina, pierde la razón. Lucía Joyce es bailarina. Esta golpeada, es alcohólica. Dicen que J. Joyce consultó a Jung por el caso de su hija, ellos mantenían una profusa correspondencia a partir de la cual el autor escribe un par de cosas, Jung le tira una frase celebre: "Allí donde usted bucea, ella se ahoga". O algo así. 

Me parece que hay un juego en el dialogo de Junior y Lucía en cuanto a la oposición ciudad/campo, se actualiza el típico paradigma de civilización o barbarie. Se lo da vuelta, con algo que en la realidad es al revés. En la idea sarmientina la ciudad es la civilización, y el campo la barbarie. En la novela, el campo es bárbaro pero con problemas que en realidad son de la ciudad: "En la provincia hay mucha heroína, en el campo, por el valle, todo el mundo consigue, andan con los sulkys, los chacareros italianos la llevan escondida en las botas (...) Cómo no se puede dejar, sos loco, te tenés que ir a un lugar donde no hay, que no se puede conseguir aunque te mueras. Me fui del pueblo que te la venden hasta en los kioscos de chicle y vine a la Capital y me encerré en un baño tres días". Sin embargo, si consultan datos reales sobre heroína, es un droga de muy bajo consumo en el país que sólo participa como lugar de tránsito hacia los centros consumidores: Estados Unidos, Europa.

En la conversación se aclara, mas o menos, qué es la máquina, y se tiran algunos nombres, lugares, que sirven como pistas para la investigación de Junior:

"-(...) ¿Fuiste al museo ya? Hay una maquina, ¿sabes o no? En todo eso hay algo muy raro.
-Niet.
-Todo es científico. Nada maligno. Una vez conocí un tal Russo que había inventado un pájaro de chapa que anunciaba la lluvia. Esto es igual. Ciencia pura, no religión.
-No-dijo Junior-.¿La máquina es una mujer?
-Era una mujer.
-La encerraron.
-Estuvo un año en una clínica. No le digas que te dije por te mata, Fuyita. No bien sepa que viniste. Es celos como una víbora.
-En el campo las mataba con la horquilla. Así- dijo Junior, e hizo el gesto de clavar algo en el piso-. A las culebras. ¿Te llamas Elena vos?
-Yo no, ella. Yo soy Lucía (...)"

El primer capítulo, "El encuentro", se divide en 3 partes, llamadas: "1", "2" y "La grabación". Ésta última, se entiende, es el contenido del casete que le Renzi a Junior, la obtuvo clandestinamente, en los sótanos del Mercado del Plata. Comienza con una anécdota sobre el primer anarquista argentino, un gaucho que conoció a Enrico Malatesta, quien fuera uno de los fundadores de la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos, el primer sindicato argentino de panaderos. 


Esta historia se utiliza como introducción para un relato anónimo, de El Tarta. Es difícil saber si el Tarta es una persona una característica social, enunciada con mayúscula. De cualquier manera, eso no es importante, lo importante es la unión histórica entre gauchaje, anarquismo y sindicalismo en oposición al Partido Autonomista Nacional. 


A partir de la historia de este gaucho, Juan Arias, asesinado por matones del PAN se llega a otra que recoge un testimonio verídico, en una comunión discursiva: 


"en la provincia lo llamaban el Falso Fierro, porque cuando no sabía cómo convencer a la gente y se quedaba sin palabras empezaba a recitar el poema de Hernández. Los gauchos hablan en versos y los obreros son tartamudos. El Tarta, todos lo conocen, flaco, ojos saltones, mirada huidiza. En el mundo del trabajo, en las fábricas, no se habla así, de golpe, de primera. La palabra obrera, la palabra obrera es el balbuceo, tartamudea y tiene dificultades para expresarse. Se puede ver claramente en la televisión cuando, por ejemplo en una entrevista, se le pide a la gente del mundo obrero que exprese algo. Habrá que dejarlos entonces por lo menos cinco o seis minutos más que a los otros, porque sus palabras van entrecortadas por silencios, menos en el caso de los representantes sindicales, que hablan como los locutores y hacen su frase en el momento. Es una expresión que yo conozco muy bien. Decí tu frase, decí tu frase, contá, y el hombre tiene dificultades para contar y decir su frase, su tragedia. La finada mi madre me había contado ya de un paisano al que lo fusilaron en una plaza, atado a un poste, con una escopeta. Nunca se pudo olvidar del hombre, que era bajito y extranjero, porque en los autoparlantes del pueblo seguían pasando la música y la publicidad como si nada, mientras lo mataban. Yo he visto cosas que quisiera empezar de nuevo otra vida, sin recuerdos, si ya estuve por dejar a mi mujer y a mis hijos (...) aunque si uno se va igual los recuerdos vienen con uno. Los mataban como a gorriones, corriendo encapuchada qué puede hace una persona, maniatada, los fusilaban a los dos metros y los tiraban en los pozos"

A continuación, presento extractos de la declaración de José Julián Solanille, en el Juicio a la Juntas, el día 26/6/1986, y su correlato en la novela de Piglia. Los extractos son prácticamente idénticos, para una más fácil comparación utilizo grafía de diferente color. La hasta aquí utilizada para la ficción, en amarillo para el testimonio:

"Por ese entonces yo me encontraba trabajando con un señor de apellido Maradey, Maneco Maradey. El campo está ubicado, comúnmente yo lo llamaba Las Lomitas, al otro lado del bosque, un campo de dos mil, tres mil hectáreas, las cuales llegaban a La Calera, a Diquecito, La Mezquita, yo cuidaba los animales, haciamos siembra, tenía un tanto por ciento de los animales cuando se realizaban las ventas, no era sueldo fijo. Trabajé ahí con ese señor todo el mes de abril y había algunas anormalidades en esos campos, gente con armas, al fondo fondo de todo, pasando la tranquera, un cuartel, un galpón más bien, ubicado sobre las dos autopistas de Carlos Paz, no estaba habilitada la ruta, había un camino que se llama el Camino viejo a La Calera, que estaba medio cortado por un asfalto, al sur de Malagüeño, al norte de Malagüeño, perdón, donde yo tenía un tambo, habría unos quinientos metros al pabellón ese; estábamos limpiando los tarros con mi mujer y yo tengo el incidente del ternero. Resulta que ahí, donde está el maizal, ve, hay un pozo en el cual a mi se me supo caer un ternero, un pozo, tenía dieciocho metros justos, yo le voy a explicar porque tenía dieciocho metros justos, porque se me cae el ternero al pozo, así abovedado, de mayo a menos, no se observaba de afuera nada, balaba el ternero adentro y una vaca escarbaba, afuera, así con la pezuña, balaba llamando el ternero, entonces voy y le pido a este amigo, Maradey, justo salía en camión, él, que me preste unos tablones que se me había caído un ternero en el pozo, en un pozo de molino, pensé primero, ¿no?, entonces voy con dos peones, para traer unos caballos grandes, unos percherones, y yo me fui hasta Malagüeño y pedí una piola de cuarenta metros -me dieron-, justo, mas o menos tiene cuarenta metros la piola; bueno, pusimos los tablones así y hasta que con unos espejos empezamos a alumbrar para abajo, para localizar el tenero , era vemos, no le puedo decir, este hombre, Maradey, no le importaba, a él no le importaba nada, la imagen esa, nadie se lo puede imaginar, lo que había en ese pozo, esos cadáveres (...) y, alumbrándome yo con los espejos, doblé la piola y agarré al medio, le hice una armada en una punta y a la lardo, el ternerito estaba parado, era un ternero negro, medio flaquito, alto, clavado en las patas, y a medida que iba largando la piola -miraba por el espejo- había cualquier cantidad de cosas terribles adentro, cuerpos, amontonados, restos, incluso una mujer hecha un ovillo, sentada, así, con los brazos cruzados, hecha un ovillo, joven la mujer, se ve, la cabeza metia en el pecho, todo el pelo para abajo, descalza, el pantalón arremangado, para arriba había como otra persona (...)


"Está ubicada sobre las dos autopistas de Carlos Paz; no estaba habilitada la ruta, había un camino que se llama el Camino Viejo a La Calera, que estaba medio cortado por un asfalto, al sur de Malagueño, al norte de Malagueño, perdón: a unos 1.500 metros posiblemente de la Ruta 20 y donde yo tenía el tambo, más o menos, habría unos 500 metros al pabellón éste; estábamos haciendo el tambo con mi esposa y en eso los perros torean, veo que brillaban armas, mucha cantidad de gendarmes. Yo llamé a los perros y vi que se empezaba a retirar la gente. A la tarde, aproximada mente a las 8.30 o 9 del día 27, me traen un animal yeguanizo que yo estaba adiestrando y se me vino el tanque de guerra de arriba con mucha gente; venía comandándolo un capitán que no recuerdo cómo lo nombraban. Me dijo que largue el tungo, que cualquier movimiento raro me hacía volar con animal y familia y todo, porque yo le grité que esto está arrendado, qué pasa con usted; y que inmediatamente raje con rastrojero, que apague todas las luces. Eso pasó. A los pocos días, a los cuatro o cinco días, yo le conté a este señor SAAD y me dijo que me quedara tranquilo, que no pasaba nada. Medio me cambió un poquito, seguí. Cuando pasábamos con los tractores, vuelta a vuelta se nos cruzaban algunos armados, qué andamos haciendo, que había algunas bombas desactivadas, otras que se tiraban con los morteros, porque a veces se desviaban los tiros, y me hicieron unas preguntas y no gustaron mucho. Yo dije a SAAD que me quería ir; entonces un día, yo quería ir a apagar una bomba que tenían prendida en el fondo del campo, lindante a la vía con la loma El Torito; yo en ese entonces no conocía la Loma El Torito... (...) La loma El Torito son todos campos naturales de piedra y pradera, todo pasto de raíz; el animal de vientre lo busca mucho, es un animal que está en gestación, no se hace cultivo en esa parte, no se hacía nada en ese tiempo. He visto en una oportunidad que hay maíz sembrado, bueno... (...) Todo el campo, yo lo he visto desde arriba, tiene 20.000 hectáreas; pero donde yo estaba, aproximadamente 2.000 y pico de hectáreas. Comprendía toda la loma El Torito, el Quebrachal. Yo estuve encargado de otro campo... (...) Resulta que de ahí seguimos a un pozo, en el cual a mí se me supo caer un ternero, un pozo... tenía 18 metros justos, yo le voy a explicar por qué tenía 18 metros justos, entonces se nos cae el ternero al pozo, era así abovedado... o sea... de mayor a menor, no se observaba de afuera, balaba un ternero adentro y una vaca estaba afóera, así.., balaba llamándo al ternero, entonces fui y le pedí al principal SALDIVIA, justo salía en camión él, que me preste unos tablones, que se me había caído un ternero en el pozo, en un pozo de molino; entonces fui con los soldados, hice cargar los tablones con los soldados, a traer unos caballos grandes. unos percherones, y yo me fui hasta Malagueño y pedí una piola de 40 metros —me dieron—, justo más o menos tiene 40 metros la piola; bueno, pusimos los tablones así, hasta que con unos espejos empezamos a alumbrar para abajo, a localizar el ternero, era... yo ya estaba más o menos acostumbrado, el soldadito me acompañó mucho, ese hombre que yo tenía no le importaba, a él no le importaba nada, así que más o menos habrán sido alrededor de cuatro o cinco soldados y este hombre y yo, armamos con esa piola una torre y alumbrándome, yo con los espejos, doblé la piola y la agarré al medio, le hice una armada en una punta, entonces la largué... el ternerito estaba parado, era un ternero negro, medio flaquito, alto, y a medida que iba largando la piola —ya después de haber visto al ternero—, había cualquier cantidad de cosas raras adentro, había cualquier cantidad de restos, incluso una pierna levantada para arriba, descalza, el pantalón arremangado... así, para arriba, había como otra persona... como sentada, pensé que era una mujer caída.., con los pelos para adelante, brazos... así retorcidos... mucha cantidad, parecía... no sé, bueno, saqué el ternero, hasta que lo pudimos meter en el medio, lo sacamos para afuera, se había quebrado la mano derecha, arriba sobre la paleta, el ojo tapado, lo sacamos,.. un olor bárbaro tenía, pobrecito; bueno, ya le comenté yo a SALDIVIA, no había ningún problema; bueno, cuando fuimos con la CONADEP..."


"La grabación" y el testimonio de Solanille continúan y son tomadas más partes aún por Piglia. Estos pozos, pertenecían al Centro Clandestino de Detención de La Perla, en Córdoba.